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Distrofia muscular Duchenne:
Acercamientos de investigación hacia una cura
Actualizado en Febrero y Marzo del 2002
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Este reporte ha sido escrito para
familias quienes tienen uno o más chicos con distrofia muscular tipo Duchenne.
En el se les explica en un lenguaje profano algunos de los hechos científicos
básicos e informarles de los numerosos acercamientos o enfoques con los cuales
investigaciones internacionales tratan de encontrar un causal, por ejemplo una
justificación científica, así como una terapia efectiva para la enfermedad. Las
dos primeras ediciones de este reporte estuvieron basadas en dos conferencias,
una en Octubre de 1999 en Waldbreitbach cerca de Koblenz
en Alemania, y otra en Mayo del 2000 en los Institutos Nacionales de Salud
en Bethesda cerca de Washington en EUA. Esta tercera edición fue
actualizada en Febrero y Marzo del 2002 con información de literatura y
correspondencia, mayormente vía correo electrónico, con muchos de los
investigadores. Párrafos individuales han sido actualizados cuando ha sido
necesario, el mes de la actualización será indicado en tales casos. Los nombres
en paréntesis se refieren a los investigadores representativos de un resultado
científico mencionado en el texto. Sus nombres con direcciones abreviadas son
puestos en una lista en el final de este informe. Como la investigación
científica es hecha por trabajo de equipo, muchos más científicos deberían
haber sido mencionados, pero por motivos de espacio sus nombres no son
mencionados. Si alguien deseara ver publicaciones originales o sus resúmenes
debe ponerse en contacto con el autor de este informe.
Los genes y su función:
Los Genes son las unidades funcionales del
material genético de los cromosomas en el núcleo de cada célula. Este material
es conocido como ácido desoxirribonucleico, o ADN, su
estructura se parece a dos escaleras espirales (o de caracol) entrelazadas, o
de doble hélice doble. Las dos columnas vertebrales o los barandales de las escaleras
son largas cadenas compuestas de ácido fosfórico y desoxirribosa, un tipo de
azúcar. Los peldaños consisten en cuatro sustancias químicas diferentes, las
bases: adenina, guanina, timina, y citosina
(abreviadas como A, G, T, C),
dos de las cuales siempre se enfrentan en un peldaño de la hélice.
Por razones espaciales, los peldaños solo pueden
contener un par A-T y G-C. Si la secuencia de estos pares base o letras genéticas
en una cadena es por ejemplo:
---AGGCTTAATCGT---
La secuencia de la cadena opuesta debe ser:
---TCCGAATTAGCA---
Las dos cadenas son complementarias una de la otra.
La unidad de la información genética, o letra
genética, es el nucleótido, una de las bases unidas a una molécula de desoxirribosa,
la cual también lleva un grupo de ácido fosforico. Cada una de las 100 mil
millones de células del cuerpo humano contienen en su núcleo 46 cromosomas con
más de 6 mil millones de letras genéticas, agrupadas en aproximadamente 35 000
genes. Casi todos los detalles de la secuencia de estas letras o nucleótidos
son conocidos actualmente. Esta es la información genética de un ser humano
individual, y es pasada de generación en generación con pequeños cambios o
mutaciones las que, si ocurren, podrían tener consecuencias negativas, pero son
necesarios para la evolución de la vida y todas las criaturas vivas.
La mayor parte de los genes llevan la información para
la construcción de una o más proteínas,
las cuales consisten de secuencias de aminoácidos, sus componentes básicos, de
los que hay 20 tipos diferentes. La secuencia de los aminoácidos es importante
para la función de las proteínas como enzimas,
catalizadores de reacciones químicas, o como agentes de control para otros
genes, o como material estructural. En el núcleo de célula, donde los cromosomas
residen, la información genética es copiada o transcrita en otra sustancia
genética de una estructura similar (al ADN), el ácido ribonucleico pre-mensajero,
ARNpre-m. Los genes de los organismos multicelulares consisten en secciones
activas, los exones, y secciones
inactivas, los intrones. Después de
la trascripción, los intrones, que a menudo son muchos más de largos que los
exones, son removidos del ARNpre-m, y los exones transcritos son empalmados o unidos entre
ellos para crear un ARN mensajero, ARNm, el cual
entonces es exportado hasta los ribosomas, la proteína que sintetiza (crea)
estructuras en el citoplasma de la célula. Los ARN’s usan la base uracilo, U de
forma abreviada, en sustitución de la muy similar base T del ADN. En el ARNm,
tres letras genéticas consecutivas siempre significan o se leen como uno de
los 20 diferentes aminoácidos según un diccionario genético, el código genético. Así, la escritura
genética sólo usa cuatro letras, y sus palabras, los
codones, siempre tienen de extensión tres letras, también llamadas
tripletas o triadas. No hay espacios entre las palabras, y pero hay tres
diferentes codones de parada o de finalización, UAA, UAG, y UGA, que
significan que la síntesis (creación) de la proteína debe finalizarse. En los
ribosomas, ARN’s que actúan de catalizadores, las ribozimas, usan
la información genética del ARNm para construir
proteínas específicas con los aminoácidos que son entregados a los ribosomas
por otra clase de ARN, los ARN’s de transferencia o ARNt.
Proteína distrofina y su gen:
La distrofia muscular Duchenne es una de las enfermedades hereditarias más frecuentes
del hombre y los mamíferos. Aproximadamente uno de cada 3 500 chicos,
independientemente de su origen étnico, nace con esta enfermedad, que es causada
por una mutación o daño del gen de la
DM Duchenne o gen de la distrofina.
El gen de la distrofina fue identificado
en 1986 en el brazo corto del Cromosoma X (Kunkel, Boston) y su
estructura fue aclarada poco después. Con 2,6 millones de pares de
bases, este es uno de los genes más largos alguna vez encontrados: si fuera
estirado, este seria de 0,84 mm de largo. Sólo el 0,5 % de los pares de bases,
13 973, pertenece a 79 exones del gene, que combinados juntos contienen la
secuencia de codificación activa, la información para la síntesis de las
diversas formas de la proteína distrofina.
La trascripción de la información
genética del gen de la distrofina en ARNm esta bajo el control de al menos
cinco promotores, regiones de ADN,
las cuales gobiernan el proceso de empalme para que un número de proteínas
diferentes sean producidas. El producto principal es la distrofina de
extensión completa, una proteína muy larga con forma de varilla que consiste de
3 685 aminoácidos (Hoffman, Washington).
Esta tiene un peso molecular de 427 kDa (Kilodaltons), por ejemplo esto es 427 000 veces más
pesado que un átomo de hidrógeno. Con una extensión de 125 nm
(nanometros, una millonésima de un milímetro); por ejemplo, si 8 000 moléculas
(de la proteína) fuvieron reunidas en una línea recta, su longitud total sería
solamente de un milímetro. La distrofina esta localizada en el interior de las
membranas de célula del músculo, a la que esta anclada por un complejo (o
grupo) de muchas otras proteínas. Esta es importante para la estabilidad mecánica
de la membrana de célula durante la contracción del músculo. A pesar de su
importancia, sólo el 0,002 % del peso de las proteínas del músculo es
distrofina, 20 mg por kilogramo de músculo.
Complejo distrófino:
Con uno de sus extremos, el terminus amino, la distrofina
interactúa con la red β-actina en el interior de la membrana de la célula del músculo. Su otro
extremo, el terminus carboxilo, está unido al
β-distroglicano, que
atraviesa la membrana de la célula y une su lado externo al α-distroglicano y así de esa forma se ancla
el aparato contráctil a la superficie
extracelular de la membrana, o más exacto, al sarcolema. El complejo proteico entero al que la
distrofina pertenece, consiste
de más de dos docenas de proteínas diferentes como se ilustra en la
ilustración
esquemática al final de este informe (reproducido según el permiso de la
revista Nature 415, 228, 2002, derechos de autor Macmillan Editores
Ltd., http://www.nature.com). Además de
las proteínas mostradas, muchos más componentes de este sistema han sido
identificados como la disferlina, integrina, telethonina, miotilina, agrina,
desmuslina, sincoilina, fukutina, proteína relacionada con la fukutina,
spectrina, colágeno y calpaina, con algunos de ellos existiendo en más que una
forma. De forma adicional, la red β-actina no aparece
en la ilustración. En el futuro, se espera que más componentes sean identificados
(Campbell, Iowa City).
Cuando la distrofina esta ausente como en la distrofia
Duchenne, se crea un disturbio en el equilibrio entre las diferentes partes del
complejo. Especialmente en los distroglicanos, sarcoglicanos y el sarcospan
que son reducidos o desaparecen completamente, pero también las proteínas
contráctiles actina y miosina se degeneran. Cada una de las proteínas del
complejo tiene su propio gen el cual también puede ser afectado por mutaciones.
Esto conduce a los 13 tipos diferentes de distrofia del Anillo Óseo (de
Cinturas en Ibero América) y 5 distrofias musculares congénitas, así como a al
menos 8 otras enfermedades neuromusculares.
Esta descripción resumida de los detalles moleculares
del complejo distrófino acentúa las dificultades que los investigadores deben
encarar en sus esfuerzos para curar la distrofia Duchenne muscular causada por
una mutación del gen de la distrofina.
Mutación y origen de la enfermedad:
La distrofia muscular Duchenne es causada por tres clases diferentes de mutaciones
en el gen de la distrofina: las deleciones,
si partes del gen faltan, duplicaciones,
si partes del gen están duplicadas, y mutaciones puntuales, si
solo una letra genética se encuentra cambiada, eliminada o
agregada. Como el mecanismo de lectura en los ribosomas siempre lee las
palabras del código de tres letras una tras otra sin espaciado, una mutación no
trastorna el marco de referencia de
lectura si el número de letras faltantes o adicionales puede ser dividido
por tres, sin que sobre ninguna letra. En este caso, la distrofina hecha es más
larga o más corta. Si este cambio sólo concierne a las estructuras no
esenciales de la distrofina como por ejemplo la parte central, esta todavía
puede ser en parte funcional. Es entonces, que la forma benigna de la
distrofia, la distrofia muscular Becker,
se desarrolla. Si la mutación cambia el marco de lectura por una o dos letras,
entonces, en la mayor parte de casos, una cadena entera de aminoácidos
incorrectos es incorporada a la proteína comenzando en el sitio de la mutación
hasta que finalmente alcanza un nuevo y prematuro codón de parada, el cual da
por terminada la síntesis. En este caso, la distrofina incompleta no puede
realizar completamente su función normal, siendo esta degradada y
desarrollándose distrofia muscular Duchenne.
Sin distrofina, las células del músculo se degeneran. Continuamente
estas son regeneradas, pero el mecanismo de regeneración finalmente falla. Las
fibras del músculo destruidas son substituidas por tejido graso y conectivo,
apareciendo a la edad de dos a tres años los primeros signos visibles de la
enfermedad. Donde los nervios motores se ponen en contacto con los músculos, se
localiza otra proteína con una estructura similar a la distrofina, la
utrofina,
la cual contribuye en algún grado a la estabilidad de la membrana del músculo
(Davies, Oxford). Sin la utrofina, la
enfermedad podría progresar mucho más rápido. Como ya se ha mencionado, la
ausencia de la distrofina altera
el delicado equilibrio de un gran número de otros componentes cuya naturaleza e
interacción en la arquitectura de las células del músculo todavía no se
conocen completamente. Por estas influencias, la patología y los síntomas de la
enfermedad se presentan a veces de formas imprevisibles.
Herencia de la distrofia muscular Duchenne:
Además de los 44 cromosomas normales, llamados autósomas, los varones
tienen dos cromosomas sexuales diferentes en
cada célula de su cuerpo, un cromosoma "Y" y un cromosoma "X". Si su gen de la
distrofina en su único cromosoma X es dañado por una mutación, este no puede
ser compensado por un gen intacto de un segundo cromosoma X, como es posible
para mutaciones en los autósomas, que
siempre están presentes en pares. Por lo tanto, la distrofia Duchenne y Becker
afectan sólo a varones. Las mujeres, sin embargo, tienen dos cromosomas X en
cada célula de su cuerpo. Cuando ellas llevan un gen mutado de la distrofina en
uno de sus cromosomas X, el gen intacto en el otro cromosoma X compensa el gen
mutado, por lo que ellas no muestran ningún síntoma o solo síntomas clínicos
débiles de la enfermedad. Sin embargo, ellas pueden transmitir la enfermedad,
siendo portadoras genéticas.
Aproximadamente dos terceras partes de los chicos con
Duchenne heredan la enfermedad porque sus madres son portadoras genéticas,
es decir todas las células de su cuerpo
tienen una mutación en el gen de la distrofina en uno de sus dos cromosomas X.
En la meiosis, la división celular
que conduce a los óvulos, cada óvulo recibe sólo un cromosoma X. La
probabilidad que este sea un cromosoma X con la mutación génica es del 50 %.
Por lo tanto el 50 % de sus hijos varones por regla general tendrán distrofia
muscular Duchenne y el 50 % de sus hijas por regla general serán portadoras al
igual que la madre. Estos riesgos permanecen igual para todos los niños de una
familia, no son más pequeños si la familia ya tiene un hijo con distrofia
muscular Duchenne. Si la madre es una portadora, la mutación surgió en las
células germinales de sus padres o de los antepasados de su madre, la abuela
del paciente. Como todas las células del cuerpo de un portador genético tienen
el gen mutado, el defecto genético de la portadora puede ser descubierto por un
análisis génico de los leucocitos, las células o glóbulos blancos de la sangre.
Aproximadamente un cuarto de los casos son causados
por una mutación nueva. En estos
casos, la mutación ocurrió espontáneamente en el óvulo de la madre que dio
lugar al paciente. Como sólo un óvulo es afectado, todos los otros niños de
estas mujeres no afrontan un mayor riesgo que el riesgo general para la enfermedad.
Aproximadamente un décimo de los pacientes tienen una
madre con célula germinal de mosaico,
debido a que la mutación nueva surgió en un momento temprano de la formación de
la célula germinal y la célula desarrollada se transformo en un grupo de
óvulos, cada uno con la mutación. Como más de un óvulo es afectado, otro hijo
puede heredar la enfermedad también, o una hija puede ser una portadora
genética.
Como los métodos genéticos actualmente no pueden descubrir
una célula germinal de mosaico, debería ser ofrecido un diagnóstico prenatal
durante el segundo embarazo a todas las mujeres quienes ya tienen un chico con
distrofia muscular Duchenne, no sólo a las que han probado ser portadoras
genéticas (Müller-Reible, Würzburg).
Diagnóstico:
El material genético para el diagnóstico de la distrofia muscular Duchenne en
chicos, puede ser aislado de glóbulos blancos de la sangre, los leucocitos, obtenidos
de sangre líquida. Aproximadamente el 60 % de los pacientes tienen deleciones y
aproximadamente el 6 % tiene duplicaciones en su gen de la distrofina. La detección
de estas mutaciones es bastante simple después de la multiplicación del
material genético por la técnica de reacción en cadena por polimerasa, PCR. Los
pacientes quienes no tienen, ni deleciones, ni duplicaciones, aproximadamente
el 35 %, tienen mutaciones puntuales, por ejemplo, el cambio de una sola letra
genética por otra. Para detectarlos de forma inequívoca, análisis de secuencia
deberían ser realizados pero aún no pueden ser ofrecidos en los servicios de
análisis. Sin embargo, estos están en desarrollo y podrían estar disponibles
dentro de los próximos años (Ray, Toronto). Hay también pacientes
sin embargo, cuyas mutaciones no caben en este
esquema y cuyos diagnósticos genéticos moleculares plantean demandas
especiales a los científicos (Hoffman, Washington).
En las familias
quienes tienen un chico con Duchenne con una deleción o duplicación en su gen
de la distrofina, las portadoras genéticas pueden ser diagnosticadas por una
evaluación cuantitativa de las pruebas génicas. Las portadoras tienen en uno
de sus dos cromosomas X un gen intacto y en el otro un gen mutado de la
distrofina que tiene que ser mantenido aparte. Estas determinaciones
cuantitativas son un poco demandantes, y sólo laboratorios genéticos con el
equipo y la experiencia necesaria pueden realizarlos de forma fidedigna.
Para el diagnóstico de la carga genética única, el
análisis por marcadores genéticos, repeticiones cortas en tándem,
ha probado ser acertado. Estos marcadores son secuencias
cortas repetidas de dinucleotidos en los intrones y otras regiones de
no-codificación del gen de la distrofina. Ya que cada marcador es
bastante variable, su estructura
exacta y el arreglo es único para cada persona. Esto permite trazar la
herencia de un gen mutado de la distrofina dentro de una familia, sin la
necesidad de un análisis de secuencia y la detección de la mutación por sí
misma (Fenwick, San Juan Capistrano).
Posibilidades terapéuticas:
Para curar la
distrofia muscular Duchenne, la consecuencia de la mutación que dañó el gen de
la distrofina, que es la degeneración del músculo, tiene que ser detenida o al
menos aliviada. La investigación intenta hacer esto por medio de una terapia génica
o por una terapia farmacológica. La terapia génica
significa que todas las secciones activas, los exones, del gen intacto de la
distrofina, su ADNc, o partes de el, sean introducidos en cada célula
muscular, o que el daño específico del gen sea reparado por técnicas genéticas.
Una terapia farmacológica significa que se de una sustancia química ordinaria,
un fármaco o droga normal, que no tiene nada que ver con un gen, para bloquear
o reducir la velocidad de la degeneración del músculo. En ambos enfoques, se
han hecho progresos durante los pasados últimos años.
No hay ninguna terapia aún:
A pesar de este progreso, ni una terapia génica, ni una farmacológica
ha sido desarrollada hasta ahora que pueda curar la enfermedad de los chicos
con Duchenne. Sólo en un tipo de fármacos, tres cortico-esteroides estrechamente
relacionados, prednisona, prednisolona,
y deflazacort, ha sido encontrado que, durante un período limitado de
tiempo, pueden reducir la velocidad de la degeneración de los músculos. Sin
embargo, muchas veces tienen efectos secundarios severos (vea el párrafo sobre
Glucocorticoides mas abajo). Por la
severidad de la enfermedad, las familias de los pacientes, sus doctores, y el
público en general buscan desesperadamente aun el más pequeño resultado
positivo de investigación, y los medios de comunicación, principalmente los
periódicos y la televisión, tienden a exagerar pequeños avances como saltos
importantes. No sólo los medios de comunicación, los mismos científicos son a
menudo sobre-optimistas y pueden declarar los resultados de experimentos con
animales como victorias terapéuticas, levantando así falsas esperanzas.
Ni un solo chico con Duchenne alguna vez ha
sido curado (Dubowitz, Londres).
En los párrafos que
siguen, es resumido el trabajo científico de 59 equipos de investigación con
los progresos de más de 30 enfoques o acercamientos diferentes para encontrar
una cura para la distrofia Duchenne. Sin embargo, el lector debe tener presente
que a pesar de estos esfuerzos impresionantes, muchos más pasos tienen que ser
tomados antes de que dicho objetivo todavía distante sea alcanzado.
Experimentos para transferir el gen de la distrofina:
es razonable de creer que la transferencia, o el transporte, de cantidades
suficientes del gen intacto de distrofina en los núcleos de las células del
músculo distrófico podría curar la enfermedad proporcionando la información
genética de los nuevos genes que será usada para sintetizar la proteína por
los ribosomas de la célula, produciendo cantidades bastante grandes de
distrofina funcional que entonces emigraría a su lugar normal bajo la membrana
de célula, para ser incorporada en el intrincado complejo
distrófino-glicoproteico de forma normal.
Ratones y perros distróficos:
La mayor parte de los experimentos para transferir el gen son realizados con una
clase de animal de laboratorio: el ratón-mdx distrófico, que tiene una mutación
puntual en el nucleótido 3,185 en el exón 23 de su gen de la distrofina. En
esta mutación se ha cambiado un codón CAA, que representa un aminoácido
glutamina, por un codón TAA, que es un codón de parada, para que la síntesis de
distrofina sea parada antes de tiempo y el ratón no tenga ninguna distrofina
funcional en sus músculos. Estos ratones no pierden sus músculos, debido a que
ellos no desarrollan fibrosis, la
proliferación de tejido conectivo, como en los chicos con Duchenne, sus
procesos de degeneración causados por la enfermedad no sobrepasen la
regeneración. Aunque la transferencia génica pueda ser estudiada con ellos,
habría que tener presente que cualquiera de los resultados obtenidos con estos
ratones no pueden ser considerados como inmediatamente aplicable a niños sin
estudios clínicos adicionales con pacientes con Duchenne. ¡Un niño no es un
ratón grande!
Algunos experimentos
son realizados en perros distróficos, con distrofia
muscular del perdiguero dorado, o perros GRMD en sus siglas en ingles, los
cuales en contraste con los ratones, tienen una distrofia muscular similar a la
distrofia Duchenne. Ellos realmente están impedidos y por lo tanto difíciles
de criar y mantener. Su gen de la distrofina tiene una mutación puntual en el
sitio donde se empalma el receptor del intrón 6 que conduce a una deleción del
exón 7 en el ARNm, un cambio del marco de lectura y un codón de parada
prematuro.
Transferencia génica por medio de virus:
Para transferir un gen, un transportador, un vector génico es
necesario. Un modo de transferir el material genético a células vivas es
empaquetarlo en virus, que consisten en una cadena de sus propios genes dentro
de una cápsula de proteína. Ellos se anclan a la superficie de una célula viva,
introducen sus genes en la célula y luego usan, o esclavizan, el aparato
sintetizador de la célula para reproducirse. Principalmente dos clases de
virus son usadas como vectores génicos en la investigación de Duchenne, el
adeno virus y el diez veces el más
pequeño virus adeno-asociado. Estos virus no pueden multiplicarse dentro de la
célula objetivo porque los científicos han eliminado casi todos sus propios
genes. El virus que mas ventajas tiene parece ser el
destripado, prácticamente vaciar el contenido de un adenovirus,
que no contenga ningunos de su propios genes, y así tener el espacio para las
14,000 letras genéticas activas, el ADNc, con la información para la proteína
entera de distrofina. Con estos virus destripados, en hasta el 30 % de las
fibras de músculo de un ratón distrófico, fue sintetizada distrofina nueva
seguida de una mejoría de la función del músculo tanto en ratones jóvenes como
en los más viejos (Lochmüller, München; Chamberlain, Seattle).
Es posible introducir
hasta dos ADNc de distrofina en cada uno de estos virus destripados, y con la
ayuda de un promotor, una secuencia genética que activa un gen, casi el 100 %
de las células de músculo en algunos músculos de los ratones produjo distrofina
nueva que persistió durante al menos 30 días (Karpati, Montreal).
Los pequeños virus adeno-asociados
sólo pueden transportar material genético que no sea mayor de aproximadamente
5.000 nucleótidos, un tercio del ADNc de distrofina entero. Su ventaja consiste
en que ellos transfieren el gen con más eficacia que los adenovirus normales.
La desventaja es que para ser transferido el ADNc de distrofina, este tiene que
ser acortado bastante para que quepa en este pequeño vector. Los pacientes con
distrofia muscular Becker, que progresa mucho más despacio que la distrofia Duchenne,
tienen tal distrofina acortada en sus músculos, por lo tanto, una posible terapia
génica con la transferencia de uno de estos mini genes tipo Becker no curarían
completamente la distrofia muscular
Duchenne, sólo la transformarían en la forma Becker mas benigna.
Para determinar
cuales de las cuatro regiones de la proteína normal distrofina, la Terminal-N,
la rica en cisteina, la Terminal-C, o la barra central son importantes y cuales
no lo son, se han hecho extensos experimentos en el que ratones distrófico
fueron genéticamente modificados para que ellos tuvieran una de nueve
diferentes proteínas distrofinas acortadas en sus músculos. Hasta ahora se
sabía que algo de la región central parecida a una barra puede ser quitada sin
la pérdida de función. El análisis detallado de la estructura tridimensional
ahora revela cuales partes particulares de la estructura de la barra podrían
ser suprimidas sin perderse considerablemente la función que protege al
músculo. Una de las distrofinas acortadas, que era aproximadamente la mitad de
lo normal, tenía prácticamente las mismas propiedades que la proteína inalterada.
La entrega de este y algunos otros genes acortados de la distrofina por medio
de virus adeno-asociados en los músculos de los ratones-mdx previno y
parcialmente revirtió los síntomas distróficos. Estos resultados demostraron
que modificaciones específicas a la distrofina pueden generar nuevas proteínas
que son considerablemente más pequeñas, pero más funcionales que las
distrofinas naturalmente acortadas en pacientes con distrofia muscular Becker
(Chamberlain, Seattle).
El ultrasonido
permite supervisar que la inyección de los vectores sea aplicada con bastante
precisión (Mendell, Columbus). Si
aproximadamente el 30 % de la cantidad normal de distrofina inalterada
reaparece, medidas hechas sobre el diafragma de los ratones indican que la
función del músculo también se mejora. La transferencia del mini gen también
conduce a una mejora de la función muscular. Además, estos experimentos han
mostrado que la transferencia génica conduce a un mejor término en los animales
más jóvenes, debido a que hay menos problemas de rechazo inmune y, a que
después de una sola inyección, la nueva distrofina recién sintetizada se
mantiene en los músculos por mayor tiempo que en animales adultos. Después de
aplicarse un solo tratamiento en ratones recién nacidos, la recién formada
distrofina todavía puede ser encontrada después de un año. Para un uso futuro
en la gente, esto significa que los pacientes tendrían que ser tratados cuanto
antes después del nacimiento cuando sus músculos todavía están en gran parte
intactos (Clemens, Pittsburgh).
La distrofina recién
introducida probablemente podría no ser reconocida como "propia" por
el sistema inmunológico, por lo tanto, los procesos de rechazo ocurrirán.
Experimentos han sido hechos con ratones distróficos para suprimir la respuesta
inmune con fármacos conocidos. Después de la utilización de un adenovirus para
transferir un gen marcador, que produce una proteína verde fluorescente, pudo
ser demostrada la prolongada persistencia de la producción de la proteína en ratones-mdx
adultos y también fue posible repetir la transferencia génica sin rechazo inmune.
Esta técnica ahora es usada para transferir el gen de la distrofina (Clemens, Pittsburg).
Transferencia génica vía circulación
sanguínea:
En los experimentos hasta ahora descritos, las
soluciones han sido que los virus que contienen el gen de la distrofina fueran
inyectados directamente en los músculos de los animales. Para alcanzar todos
los músculos, hasta aquellos del corazón y los pulmones, son realizados experimentos
para desarrollar un tratamiento sistémico, lo que posibilitaría
inyectar los virus en la circulación
sanguínea. Para asegurar que nueva distrofina sea sintetizada sólo en las
células musculares, otra secuencia genética es agregada al gen de la
distrofina en el virus, un promotor CK,
el cual tiene1 354 nucleótidos de largo y normalmente activa el gen de la
proteína muscular creatina kinasa. Este promotor se aseguraría que el nuevo
gen de la distrofina sea activado sólo en células de músculo y no en otra
parte.
Los virus se anclan a
estructuras específicas sobre la membrana de la célula, a los receptores
usados por el virus coxsackie y el adenovirus, de donde ellos penetran a través
de la membrana de la célula del músculo. Estos receptores, sin embargo, son más
numerosos en el desarrollo y regeneración de las células del músculo. Siendo
menos numerosos, en los músculos maduros que no se regeneran más. Así, la
transferencia génica con adenovirus vectores es más eficiente en células de
músculo que se dividen. Para vencer esta deficiencia, los ratones transgénicos
fueron producidos para que expresen estos receptores en grandes cantidades
sobre la superficie de las fibras maduras del músculo. En experimentos preliminares
con adenovirus que contenían el complejo génico para la proteína marcadora
β-galactosidasa y que fueron
inyectados intramuscularmente, mostró que la transferencia génica en los
músculos de los ratones con concentración alta de receptores aumentó la
eficiencia 50 veces más que en experimentos de control. Si en experimentos la
distrofina también puede ser aumentada tan dramáticamente como la proteína
marcadora en estos ratones, un acercamiento para una terapia de distrofia
Duchenne podría ser la transferencia génica de dos pasos, primero el gen del receptor
y luego el gen de la distrofina, o la supraregulación separada del gen del
receptor antes de una transferencia génica de distrofina (Holland, Montreal).
Transferencia de genes desnudos:
Para esta técnica, el ADN del material genético a ser transferido no es
incorporado en virus, si no en plasmidos, pequeñas estructuras de ADN
circulares sin cubierta de proteína, que existen, a veces en cantidades
grandes, en bacterias donde sobre todo dan lugar a la resistencia contra los
antibióticos. La ventaja de esta clase de transferencia génica consiste en que
los plasmidos no contienen ninguna proteína, sólo material genético,
ADN desnudo, para que ninguna reacción
inmune se desarrolle contra el material vector. Los experimentos fueron hechos
con plasmidos que contenían un marcador o delator de genes, genes cuyas
proteínas pueden ser descubiertas en el tejido del músculo por tinción o por
la producción de luz para que así el éxito de un experimento de transferencia
pueda ser supervisado fácilmente. Cuando volúmenes relativamente grandes de
una solución de plasmidos fue inyectada bajo presión en arterias
de los miembros de ratas y monos de rhesus, el delator
de los genes β-galactosidasa y luciferasa fueron transferidos en hasta el 20 % de
las fibras del músculo después de una sola inyección y en hasta el 40 % después
de varias inyecciones repetidas. La presión fue creada bloqueando la salida
venosa de un miembro durante un corto tiempo. Los experimentos para transferir
el gen de la distrofina actualmente son realizados en ratones mdx, monos, y
perros GRMD (Wolff, Madison; Braun, Estrasburgo).
Prueba clínica con plasmidos:
En Francia, la fase-1 de un estudio clínico con 9 pacientes con
Duchenne mayores a 15 años de edad fue iniciado en septiembre del 2000 con
administraciones intramusculares de plasmidos que contienen el gen de la
distrofina y promotores. Esta fase-1 del estudio es necesario para establecer
la seguridad del procedimiento, esto es determinar si habrá alguna inflamación
o rechazo inmune, y si alguna nueva distrofina fue creada del todo, producida
según la información del gen transferido. Una solución que contiene 200 μg (millonésimo de gramo)
de plasmidos con 10 billones (1012) de copias del gen de la distrofina fue inyectada una
vez en un músculo del antebrazo de los 3 primeros pacientes. Esta es una muy
pequeña cantidad de material genético comparado a los experimentos en animales.
Los 3 siguientes pacientes recibieron una dosis de 600 μg y los últimos 3 dos dosis
de 600 μg cada uno. La seguridad de los pacientes es la
preocupación principal, por lo tanto cualquier paciente es tratado sólo cuando
se está seguro que el anterior tratado no muestra ningún signo de intolerancia
inmune. Es importante acentuar que en esta etapa del estudio, los participantes
no sacarán ninguna ventaja clínica de este tratamiento, esto no es una terapia
aún. Esta primera prueba durará hasta aproximadamente el final del 2002.
(Braun, Estrasburgo; Fardeau, París).
Experimentos para vencer los problemas
inmunológicos:
(Actualizado en abril del 2002). Como
los plasmidos de ADN no contienen ninguna proteína, la transferencia génica con
tal ADN desnudo también permite examinar los problemas potenciales con respuestas
inmunes hacia la distrofina recién creada sin la interferencia de otras proteínas
que son introducidas con otros métodos de transferencia génica como los que
usan vectores virales y celulares. Los estudios con ratón mdx han mostrado que
las respuestas inmunes son generadas hacia la distrofina humana, pero no a la
distrofina de ratón, a pesar de la ausencia de distrofina normal en los
músculos de los ratones. La carencia de una respuesta inmune a la distrofina
de ratón podría haberse debido a la presencia de otras formas de distrofina.
Estos resultados sugieren que respuestas inmunes a la transferencia génica de
distrofina no puedan ser un problema particular en pacientes con Duchenne,
sobre todo en aquellos con mutaciones puntuales que no interfieren con la
síntesis de otras formas de distrofina. El trabajo experimental actual se
enfoca en la determinación de cuales otras distrofinas deben estar presentes
para permitir la tolerancia inmune al aspecto (forma) del nuevo tipo de
distrofina muscular después de la transferencia génica (Wells, Londres).
Células madre:
Las células madre existen en muchos tejidos del cuerpo, también en
músculos esqueléticos y en la médula ósea. Estas células no-especializadas
pueden desarrollar muchas clases de células especializadas, por ejemplo
células madre de médula ósea en los diferentes tipos de células sanguíneas, y
células madre de músculo en células de músculo nuevas. Estas células
pluripotentes son células madre
somáticas o adultas, en contraste con las células madre embrionarias que son
totipotentes y que pueden desarrollarse
en todas las clases de células del cuerpo y células germen. La investigación de
células madre para encontrar una terapia para la distrofia Duchenne sólo usa
las células madre adultas de animales experimentales, así los problemas éticos
unidos con el empleo de células madre humanas embrionarias serian evitados.
Experimentos con células madre de médula ósea:
Diez mil a 20 000 células madre, especialmente
purificadas de la médula ósea de ratones normales machos, fueron inyectadas
en la vena de la cola de ratones-mdx homocigóticos hembras que no tenían
ninguna distrofina propia. Tres meses más tarde, distrofina podía ser detectada
en hasta el 10 % de las células musculares, y en el mismo 10 % los núcleos de
las célula tenían un cromosoma "Y" como prueba de que las células inyectadas
sanas del ratón macho se habían fundido con las células del músculo de enfermo.
Las células se inocularon vía la circulación sanguínea y traían con ellas la información
normal para la distrofina que entonces fue usada para la producción de distrofina
funcional. Sin embargo, no fue posible aumentar el número de células de
músculo que contenían nueva distrofina normal por encima del 10 % obtenido al
principio (Kunkel, Boston).
Los experimentos
también fueron hechos para ver si el trasplante de médula ósea en ratones
normales conduciría a nuevas células de músculo con distrofina en
ratones-mdx4cv distróficos. Estos ratones tienen un codón de parada en el exón
53 y, en contraste con los ratones-mdx con una mutación en el exón 23, producen
muy pocas fibras musculares regeneradas espontáneamente, fibras revertantes,
conteniendo distrofina normal. Diez meses después de la inyección de 15
millones de células de médula ósea sin purificar en estos ratones cuya propia
médula ósea fue destruida por medio de radiación, no más del 1 % de las fibras
musculares mostró nueva distrofina. Por lo tanto, el trasplante total de
médula ósea no puede mitigar la distrofia muscular de los ratones. Los
investigadores acentuaron, sin embargo, que su resultado no significa que la
misma técnica fuera también ineficaz en niños, porque la enfermedad es
diferente en ratones y en humanos (Mavilio, Modena).
Experimentos
similares también han sido comenzados con perros GRMD distróficos jóvenes.
Algunos perros tratados tienen ya varios meses. Extensas biopsias de músculo
son planeadas para determinar si sus músculos ahora contienen nueva
distrofina. Como la distrofia de estos perros es más similar a la enfermedad
humana que a la enfermedad de los ratones, los resultados darán más indicativos
de que pasaría cuando esta técnica se intentada en chicos con Duchenne (Storb, Seattle).
Experimentos con células madre de músculo esquelético:
Células madre obtenidas de
músculo fueron aisladas de los músculos esqueléticos de ratones-mdx
distróficos, tratadas fuera del animal con un virus vector que llevaba el gen
de mini-distrofina, y luego inyectadas de nuevo en la vena de la cola de los
ratones distróficos. Después de siete días, fueron encontradas pequeñas
cantidades de distrofina en los músculos de los miembros traseros. Esto significa
que algunas células madre genéticamente tratadas habían encontrado su camino a
los tejidos del músculo. Algunas células también habían emigrado vía la corriente
sanguínea a otros órganos incluyendo la médula ósea. Cuando las células madre
de músculo purificadas de ratones normales eran etiquetadas con un marcador
génico y luego inyectadas en ratones mdx cuya médula ósea fue destruida, las
células madre se diferenciaron y se convirtieron en células productoras de
distrofina en los músculos esqueléticos. Ellas también aparecieron en el tejido
de nervios y vasos sanguíneos. Por lo que así pueden contribuir de formas
diferentes a la regeneración de músculo funcional y otros tejidos que
normalmente también contienen distrofina y que se carece en animales
distróficos y muchachos con Duchenne (Huard, Pittsburg).
Transferencia de mioblastos:
En los años 1990 y 1991, una
serie entera de estudios clínicos en niños con Duchenne fue realizada con una
técnica que había mostrado resultados positivos en ratones-mdx: el uso de
mioblastos (mioblastocitos), las células
precursoras del músculo, que pueden desarrollarse en células maduras de
músculo, obtenidas de un donante sano por lo que contiene el gen normal de la
distrofina, y
que eran inyectadas directamente en muchos sitios de músculos distróficos.
Estos experimentos no fueron
exitosos en chicos con Duchenne, porque los mioblastos no emigraron
suficientemente fuera de los sitios de la inyección, había problemas inmunológicos
y, encima de todo, casi todos los mioblastos inyectados habían muerto después
de un corto tiempo (Karpati, Montreal).
Experimentos
siguen determinando la razón por la que menos del 1 % los mioblastos inyectados
trasplantados en las fibras del músculo distrófico
sobrevive. Estas pocas células
parecen comportarse como células madre. Para aislar estos mioblastos activos,
mejores métodos de reconocimiento para ellos seran necesarios. Por lo tanto,
las estructuras superficiales, los asi llamados marcadores,
son investigados, lo que permitiría distinguir estas
células de las inactivas (Partridge, Londres).
Terapia génica
ex-vivo con mioblastos, primeros pasos:
El aislamiento de células mioblasticas de un
paciente con Duchenne, seguido de la introducción del gen correcto de la
distrofina y luego de nuevo ser inyectadas prevendría la mayor parte de los
problemas inmunológicos. Pero antes de que una terapia génica somática
ex-vivo tenga una posibilidad de tener
éxito, la supervivencia de los mioblastos en el tejido del músculo después de
que el trasplante
se ha realizado debe ser mejorada considerablemente. Esto posiblemente puede
ser alcanzado induciendo a los mioblastos a sintetizar, al menos durante un cierto
tiempo, agentes anti-inflamatorios o factores de crecimiento. Así, los genes
para estos agentes tendrían que ser introducidos en los mioblastos
antes del trasplante. En experimentos preliminares, usando electroporación,
se transportaron plasmidos con un gen para una proteína fluorescente marcadora
a través de la membrana celular de los mioblastos humanos en un recipiente de cultivo. Esta
técnica transitoriamente hace permeables las membranas con un solo pulso
eléctrico, por ejemplo 400 V a través de un hueco de 4 mm. En condiciones
óptimas, hasta al 70 % los mioblastos se les transfirió el gen y expresaron la
proteína marcadora. La capacidad de los mioblastos para unirse en miotubos, otra etapa de
desarrollo del músculo, no fue perjudicada. Así, terapias génicas basadas en la
corrección génica y el trasplante de mioblastos humanos pueden beneficiarse de la transferencia
génica por electroporación. (Bernheim, Genève).
Cambio de la
información genética:
Experimentos han sido emprendidos con el objetivo de no introducir una
secuencia génica funcional de distrofina en las células de músculo, pero si de
cambiar la información genética defectuosa reparando la mutación. Tal técnica
tendría cuatro ventajas importantes: (1) los riesgos de una transferencia
génica mediada por virus serían evitados, (2) no sólo la distrofina de los
músculos esqueléticos, si no todas otras formas de distrofina también serían
reparadas, (3) la regulación específica de la producción de distrofina en el
tejido sería mantenida, (y 4) la fabricación del agente terapéutico, los
oligonucleotidos, probablemente sería
más fácil y más barata que la fabricación del virus vectores con el material
genético a ser transportado. Los oligonucleotidos son secuencias cortas
específicas de ADN, que consisten en unos pocos nucleotidos y que pueden ser
fabricados automáticamente.
Tres clases de estrategias de reparación son aplicadas: (1) reparar la
mutación a nivel del gen mismo, (2) cambiar la información genética durante
trascripción del ARN por omisión de exón, (y 3) ignorando un codón de parada
prematuro.
Reparar el gen:
Los intentos para reparar las mutaciones puntuales
a nivel génico son hechos usando cortos oligonucleotidos quiméricos,
que contienen tanto ARN sobre unas de las cadenas como ADN
sobre la otra. La cadena de ADN de los oligonucleotidos quiméricos es
perfectamente complementaria a la correcta secuencia génica del sitio de la
mutación puntual del gen, mientras que la parte de ARN es perfectamente
complementaria a la secuencia mutante. Esto conduce a estructuras cuádruples
apareadas, cadenas cuádruples, que son capaces de corregir una mutación tan
pequeña activando los mecanismos biológicos de reparación del ADN de la
célula. Con esta técnica, un ADN y un ARN oligonucleotido complementario se empalmarian
al sitio de la mutación en el gen de la distrofina de perros GRMD distroficos
al ser inyectados en un perro afectado de 6 semanas de edad. El músculo tratado
mostró: (1) La evidencia de restauración del exon que se omitía debido a la
mutación, (2) la restauración de la región codificada de la proteína por el
exon faltante dentro de la proteína de completa de distrofina que se localizo
correctamente en la membrana del músculo, (y 3), el más importante, la
demostración de que el gen en el cromosoma X fue corregido. La reparación de
la mutación fue sostenida para casi un año en este perro (Bartlett, Bethesda).
En un experimento
similar, fue reparada en-vitro la mutación puntual en el exón 23 de mioblastos
de ratones mdx y estos mioblastos entonces se unieron en miotubos los cuales
crearon distrofina completa normal. Dos semanas después de una sola inyección
de oligonucleotidos en los músculos de ratones mdx, del 1 a 2 % de las fibras
alrededor del sitio de la inyección contenían distrofina nueva la cual no era
distrofina revertante, por ejemplo distrofina normal después de una supresión espontánea
de la mutación. Esta cantidad de distrofina nueva permaneció estable durante
al menos 10 semanas (Rando, Palo Alto).
Omisión de exón:
Con esta técnica se intenta cambiar una mutación
Duchenne en una mutación Becker. Esto puede ser hecho induciendo el mecanismo
de empalme, el cual elimina los intrones del ARN pre-mensajero, eliminando también
uno o mas exones específicos para que
la información genética pase de largo una mutación puntual o restaure el marco
de lectura alrededor de una deleción genomica que causa una lectura fuera del
marco de lectura. El gen con su mutación no es alterado al omitir el exón,
sólo el ARN mensajero, ARNm, el cual no contiene la
información del exón omitido. Como el ARNm es más corto de lo normal, la
proteína distrofina es también más corta, esta contiene menos aminoácidos. Si
los aminoácidos faltantes formaran parte de la región central de la
distrofina, no serian esenciales, y la proteína más corta resultante todavía podrá
realizar su papel estabilizante en la membrana de las células del músculo. El
resultado sería un cambio de los severos síntomas de la distrofia Duchenne a
los mucho más suaves síntomas de la distrofia muscular Becker.
Este acercamiento fue usado para pasar de largo un solo defecto
nucleótido, la mutación puntual en el exón 23 del ratón mdx.
Un oligonucleótido en antisentido, consistiendo de 25 unidades nucleótidas que
son complementarias a la secuencia de ARN del ARNpre-m en una de las zonas del
extremo del exón 23, indujo la omisión del exón que contenía la mutación
durante el proceso de empalme. La información genética del exón 23 del gen, que
codifica 71 aminoácidos en la zona de la barra (de la proteína distrofina),
fue omitida de esta forma durante el
proceso de lectura. Los oligonucleotidos en antisentido fueron embalado en
liposomas, o sea rodeados por un lípido (químico graso), e inyectados en los
músculos de ratones vivos. Después de 2 o 4 inyecciones con intervalos de una
semana, este experimento en-vivo condujo a la producción de distrofina, que
juntos con otros componentes del complejo distrófino se localizo correctamente
en las membranas de las células del músculo. Más experimentos son realizados
para aumentar el potencial de estos oligonucleotidos en antisentido (Wilton, Perth).
Oligonucleotidos en antisentido especialmente estables fueron creados
bloqueando con grupos metilos los normalmente libres grupos-OH de los
azucares ribosa del ARN. Con estos oligonucleotidos modificados se aumento un
70 % el que pudiera ser omitido el exón 23 del ARNm de la distrofina de ratones
mdx en cultivos de tejido. La técnica también trabaja en los ratones vivos,
pero en la eficacia es inferior, dando lugar a la proteína de distrofina en
los músculos (Dickson, Londres).
El exón 45 del gen de la distrofina es el exón delecionado con más
frecuencia en chicos con distrofia Duchenne. Esto causa un cambio del marco de
lectura en el ARNm y un codón de parada prematuro, lo que conduce a una proteína
truncada y no-funcional de distrofina que posteriormente es degradada en las
células del músculo. Sin embargo, si ambos exones 45 y 46 se encuentran
delecionados, el marco de lectura no es afectado, resultando una distrofina
más corta de lo normal con la falta de una cadena de 108 aminoácidos no
esenciales de la parte media de la proteína. Los pacientes con esta clase de
deleción tienen síntomas más suaves, de distrofia muscular Becker.
En experimentos en-vitro para deleciones especificas del exón 46 del
ARNpre-m de distrofina en miotubos de ratones mdx se logro exitosamente con
4 diferentes oligonucleotidos ARN en
antisentido específicos empalmar una secuencia reguladora dentro del exón 46.
Seguidos a estos, experimentos en-vitro similares fueron realizados con varios
oligonucleotidos ARN en antisentido específicos en el sitio de empalme análogo
del exón humano 46. Con uno de ellos, consistiendo de 19 nucleótidos, era
posible suprimir el exón 46 de aproximadamente el 15 % de los ARNpre-m’s de
distrofina en miotubos obtenidos de dos pacientes con Duchenne quienes tenían
una deleción del exón 45. Este porcentaje de ARNm acortado sin exones 45 y 46
condujo a cantidades normales de distrofina acortada en al menos el 75 % de los
miotubos. Después de 24 horas, esta distrofina nueva fue distribuida
uniformemente dentro de los miotubos, pero después de 48 horas esta se había
movido a la membrana de los miotubos y se había quedado allí durante varios
días.
Esta técnica fue sumamente específica, resultando solamente en el
retiro del exón 46 objetivo. Con la misma técnica, se indujo en células de
músculo cultivadas la omisión de otros 9 exones: 2, 19, 29, 41, 43, 44, 47,
50, y 51. Así, que esta estrategia muy prometedora, probada en experimentos en
probeta, posiblemente más tarde pueda convertir las mutaciones Duchenne en
mutaciones Becker en más del 65 % de los pacientes con deleciones. Estudios en
curso tienen como objetivo otros exones y prueban el método para reparar una
variedad de otras mutaciones que incluyen mutaciones puntuales y por duplicación.
Además, la misma técnica fue usada para omitir el exón 46 en las células
musculares de ratones vivos con una eficacia de aproximadamente el 10 %.
Métodos diferentes para la entrega en-vivo de oligonucleotidos en antisentido
ahora son estudiados, no sólo para mejorar la eficacia de la omisión del exón,
si no también para permitir un tratamiento futuro sistémico para músculos
distróficos en pacientes con Duchenne (van Ommen, van Deutekom,Leiden).
Los sitios de empalme son
secuencias de ARN específicas en la frontera entre exones e intrones, la cual
es esencial para el retiro correcto del intrón no-codificado de la secuencias
de ARNpre-m. El ARN pre mensajero, ARNpre-m, es el primer producto de un gen
activo; después del retiro de las secuencias del intrón por empalme este se
convierte en ARN mensajero, ARNm, que se mueve a los ribosomas donde actúa
como el portador de la información para la síntesis de la proteína. Los
mioblastos o células satélite se funden
en miotubos que entonces se desarrollan en células de músculo maduras.
Omisión espontánea de exón:
Un muchacho con Duchenne
quien todavía podía andar a la edad de 14 años se le fue encontrada una
deleción génica del exón 45. Cuando él tenía 18 meses, recibió células madre
de la médula ósea de su padre a causa, de que en aquel tiempo, él tenía SCID,
abreviación en ingles de inmuno deficiencia severa combinada. Esto genero la pregunta
de si sus células de músculo contienen distrofina normal hecha con la información
genética que había provenido de las células madre sanas de la médula ósea de su
padre. Investigaciones con un nuevo material bióptico, sin embargo, ahora han
mostrado que los síntomas más suaves de la enfermedad no fueron causados por
el trasplante, si no por una omisión de exón debido a la naturaleza especial de
su deleción. Además, sus células musculares contienen algunos núcleos de
células que provinieron de las células de su padre, las que producen niveles
muy bajos de distrofina normal. Así, las células de médula ósea podrían
contribuir a la reparación de las células de músculo, pero no lo suficiente
para alterar considerablemente el curso de la enfermedad (Kunkel, Boston).
Recombinación homóloga:
La mutación puntual
en el gen de la distrofina de ratones mdx podría ser reparada en el 15 a 20 %
de mioblastos aislados por la adición de una cadena de ADN de 603 nucleótidos
con la secuencia correcta en el sitio de la mutación. Parte del nuevo segmento
génico fue cambiado al enfrentar un segmento homólogo que contiene la mutación
C-T en el exón 23 de los ratones. Esta técnica de
recombinación homóloga por fragmento corto, SFHR con sus iniciales
en ingles, ahora es aplicada a mioblastos aislados de pacientes con Duchenne
con mutaciones de deleción en los exones 45 a 51 y 13. Si es exitosa, esta
técnica restauraría el marco de lectura alterado después de donde se ubica la
mutación, permitiendo así la reintroducción de los mioblastos corregidos en
los músculos del mismo paciente (Kapsa, Melbourne).
Ignorar un codón de parada prematuro por medio de antibióticos:
Aproximadamente el 5 % de los chicos con Duchenne tienen una mutación
puntual en su gen de la distrofina donde esta cambiada una palabra del código
de aminoácidos en uno de los tres codones de parada, TGA, TAG Y TAA, donde,
después de la transcripción a ARNm, la síntesis de distrofina es detenida antes
de tiempo. La gentamicina es un antibiótico que causa que el mecanismo de
traducción del ARN en los ribosomas ignore un codón de parada tan prematuro,
esto es leer rápidamente a través de el. Los codones de parada normales, los
que están protegidos por una estructura especial tridimensional, sin embargo,
serian leídos o usados como antes.
En ratones-mdx, hasta el 20 % de la cantidad normal de
distrofina nueva y funcional ha sido obtenida de este modo. La gentamicina
tiene la ventaja de ser un fármaco conocido, cuyo empleo como una posible
terapia para la distrofia muscular no necesitaría largos procedimientos de
aprobación (Sweeney, Filadelfia).
Dos estudios clínicos con gentamicina han sido
realizados en chicos con Duchenne aplicándose inyecciones de 7,4 mg de gentamicina
por kilogramo por día durante 14 días. En Bethesda, fueron tratados 2 chicos
con Duchenne y 2 con distrofia Becker, en Columbus 10 chicos con Duchenne y 3
con distrofia muscular del Anillo Óseo (de Cinturas). Ninguna distrofina nueva
podría ser descubierta hasta después de que finalizara la prueba, pero los al
principio muy altos niveles de Creatina Kinasa habían disminuido
considerablemente y permanecieron en un
nivel inferior durante algún tiempo, una indicación de que el fármaco tenía algún
efecto benéfico sobre la membrana de las células del músculo. Posiblemente el
período de prueba de 14 días era insuficiente para tener un efecto positivo
sobre la síntesis de distrofina. Por lo tanto, otra prueba clínica de más larga
duración aplicada en 36 pacientes ahora es realizada en Columbus durante la que
se aplicaran inyecciones intravenosas de gentamicina cada tres días durante
seis meses. Algunos pacientes con codones de parada después de una mutación de
cambio del marco de lectura también serán incluidos (Mendell, Columbus; Fischbeck, Bethesda).
La gentamicina, sin embargo, puede causar efectos
secundarios serios, como daño en el oído interior y riñón, los que posiblemente
pueden ser evitados por una modificación de la estructura del fármaco y por
exámenes frecuentes de chequeo. Otros antibióticos similares a la gentamicina
han sido intentados con algún éxito en ratones mdx como la negamicina
(Matsuda, Tokio), y la geneticina (Flanigan, Salt Lake City).
Activación de la utrofina:
La utrofina es una
proteína similar a la distrofina. En los humanos, esta localizada en el
cromosoma 6, tiene muchos exones como el gen de la distrofina y contiene
aproximadamente 1 millón de nucleótidos. La proteína utrofina es
aproximadamente 7 % más corta que la distrofina, pero tiene una estructura y la
función muy similar. Está presente en muchos tejidos del cuerpo, también en el
músculo, pero allí se concentra cerca de las uniones neuromusculares, las
regiones donde los nervios motores se ponen en contacto con la membrana del
músculo. Antes del nacimiento, la concentración de utrofina en el músculo es
mucho más alta que después del mismo. Esta proteína, incluso cuando está
presente sólo en pequeñas cantidades, hace los síntomas de la distrofia Duchenne
menos severos de lo que serían si la utrofina también estuviera ausente. De
hecho, en ratones-mdx, cuyo gen de la utrofina fue eliminado experimentalmente,
no teniendo ni distrofina, ni utrofina, están realmente enfermos en contraste a
los ratones-mdx normales cuyos músculos no se degeneran.
Los experimentos con ratones han mostrado, que la
utrofina, si está presente en cantidades suficientes, puede sustituir a la
distrofina y asumir sus funciones. La distrofia muscular de ratones-mdx
prácticamente fue curada así. Esto fue logrado por la introducción de minigenes
de utrofina en la línea de células germinales, una técnica que no puede ser
usada en humanos (Davies, Oxford).
Para una posible terapia para la distrofia Duchenne,
otra estrategia es seguida, que es aumentar la cantidad normalmente baja de
utrofina aumentando la actividad de
su gen. Para hacer esto, una sustancia de activación es necesaria, la que
podría ser un fármaco conocido, o alguna otra sustancia química o natural, que
podría actuar sobre uno de los dos promotores de la utrofina. Usando sistemas
automáticos en-vitro, miles de compuestos químicos, algunos de ellos hechos
automáticamente por química combinatoria, son probados para conocer su
capacidad de aumentar la expresion del gen de la enzima luciferasa, que es más
fácil de analizar que el de la utrofina. Cualquier acierto, de algún componente
activo en estas pruebas preliminares será investigado para conocer su potencial
de activación del gen de la utrofina. (Davies, Oxford).
Una compañía privada en Basel prueba varios grupos seleccionados
de sustancias farmacológicamente activas sintéticas y naturales para conocer su
capacidad para aumentar la expresion de utrofina. Estas pruebas son realizadas
en cultivos de células humanas de músculo normales y distróficas obtenidas de
biopsias. Los primeros resultados indican que varios glucocorticoides, entre
ellos la prednisona, pueden aumentar la expresion de utrofina. Pero debido a
sus efectos secundarios, estos fármacos probablemente no serán utilizables para
una terapia a largo plazo en distrofia Duchenne. Basándose en la observación,
de que algunas medicaciones herbales chinas
tradicionales habían mostrado efectos débilmente positivos cuando son usadas
contra las distrofias musculares, varios compuestos puros fueron aislados de
estas mezclas herbales, y entre ellos uno definitivamente aumentaba la expresion
de utrofina. Sin embargo, el compuesto activo mostró actividad glucocorticoide
y por lo tanto causaría efectos hormonales secundarios indeseables. La empresa
actualmente emprende esfuerzos para identificar las moléculas que aumenten
la expresion de utrofina y que no muestren tales efectos secundarios (Meier, Basel).
Como en otros ARNm, una región de uno de los extremos
del ARNm de la utrofina no es traducida en proteína. Esta región al parecer
contiene las secuencias reguladoras que parecen estabilizar el ARNm y dirigirlo
expresamente a los sitios de la unión neuromuscular sobre la membrana de las
células del músculo esquelético. Podría ser posible encontrar las sustancias
que manipulen estos eventos para que el aumento de la expresion de utrofina
fuera distribuido uniformemente sobre la membrana del músculo entero como la
distrofina normalmente lo hace (Jasmin,Ottawa).
Ratones-mdx transgénicos han sido creados que expresar
utrofina sólo cuando reciben el antibiótico tetraciclina en su agua para beber.
Usando estos ratones, un número de pruebas fisiológicas estandarizadas han sido
desarrolladas, las que serán importantes para investigar los efectos del
aumento de la expresion de utrofina, y que son generalmente aplicables para
resultados de pruebas obtenidos en laboratorios diferentes y puedan ser
comparados objetivamente (Gillis, Bruxelles).
Otra observación prometedora es el bajo grado de
inflamación crónica en los músculos de ratones mdx a que conduce el marcado
aumento de la expresion de utrofina en las regiones de la membrana lejos de los
sitios donde los nervios motores tocan al músculo. Esto causó una mitigación de
los síntomas distróficos (Karpati, Montreal).
Hay dos ventajas de aumentar la expresion de utrofina:
como pequeñas cantidades de utrofina ya están presentes aun en chicos con
Duchenne, haría que el sistema inmunológico reconozca la utrofina adicional como
una sustancia propia, no habría ningún problema de rechazo. Otra ventaja
consiste en que el fármaco que podría aumentar la expresion del gen, alcanzaría
todos los músculos y no sólo aquellos solo convenientes para inyecciones intramusculares.
Una sustancia, sin embargo, que active el gen de la
utrofina, podría hacer lo mismo con otros genes, aunque hay ejemplos de
aumento de la expresion del gen sin que
interfiera con actividades génicas sin relación. La selección cuidadosa de las
de sustancias de activación de la utrofina, por lo tanto, debería hacer que un
uso terapéutico a futuro no produzca efectos indeseables.
Sintrofina:
Las cinco sintrofinas
conocidas son proteínas que median la interacción de las proteínas
señalizadoras entre los complejos distrófino y utrofino en la membrana de la
célula muscular. Los estudios con ratones que carecen de α-sintrofina sugieren que
esta forma de sintrofina participa en la regulación de la síntesis de la
utrofina o en el ensamblaje del complejo utrofino en la membrana. El
entendimiento más detallado de este proceso puede tener consecuencias para una
terapia con utrofina (Froehner, Chapel Hill).
Aumento de la expresión de integrina:
Hay un número de integrinas, proteínas que unen las células del músculo unas con
otras y con su lamina basal
circundante, y que también participan en la transmisión de señales de una
célula a otra. Los pacientes con Duchenne y Becker tienen más
α7β1-integrina que la gente
sana, y se ha sugerido que esto puede reducir el progreso de la enfermedad. En
ratones severamente distróficos, los cuales no tienen ni distrofina ni
utrofina, la cadena α7 de integrina obtenida de ratas fue expresada en
ratones transgénicos por medio de un promotor de creatina kinasa como activador,
y que condujo también a una cantidad mayor de la sub-unidad β1.
Esta manipulación
genética aumentó la α7β1-integrina de 2,0 a 2,3 veces la
cantidad normal y,
como consecuencia, se amplio la longevidad de los ratones al triple, se redujo
la cifosis (deformación de la columna), la movilidad fue mantenida, así como
la estructura de la unión neuromuscular.
Así, la concentración
más alta de esta forma particular de integrina puede ayudar a la membrana del
músculo a permanecer intacta compensando los defectos de causado por la acción
de la falta de distrofina y utrofina. Las estrategias para aumentar la
integrina en chicos con Duchenne como un medio de aliviar los síntomas de la enfermedad
podría implicar insertar genes adicionales de la integrina o un tratamiento
farmacológico que aumente la actividad del gen de la α7-integrina que se
conoce esta localizado en el
cromosoma 12 (Kaufman, Urbana).
Leupeptina:
Esta es un tripeptido que
consiste de tres aminoácidos, que inhiben la enzima calpaina. La calpaina
destruye las proteínas en las células del músculo cuando el calcio entra de un
modo descontrolado, como en la distrofia Duchenne y otras enfermedades
neuromusculares. Al unirse la leupeptina con la carnitina, el efecto inhibitorio
es aún mayor. En experimentos con monos y ratones, la degeneración del músculo
fue inhibida. Los estudios con pacientes son planeados hacia 2002. El fármaco
puede ser administrado mas oralmente que por vía inyección. Es posible que la
degeneración de músculo en otras enfermedades neuromusculares también pudieran
verse influidas con este tratamiento (Stracher, Brooklyn).
Estabilizador de la membrana:
La sustancia sintética Polaxamer 188 (P188), que comparte muchas de las
propiedades químicas de las membranas, ha sido usada para estabilizar los
glóbulos rojos sanguíneos en la anemia falciforme
y prevenir el daño a las células del
músculo del corazón durante un paro cardíaco. Como la ausencia de distrofina
conduce al daño de la membrana del músculo, la P188 podría ser usada para
proteger las células del músculo de los efectos de la tensión física.
Experimentos con ratones mdx son realizados ahora (Quinlan, Cincinnati).
JNK1:
En ratones sin distrofina y sin la
proteína muscular MyoD, la señal de
proteína JNK1 es activada, causando que se produzca apoptosis, el suicidio de
la célula, la que conduce a la degeneración celular del músculo en la distrofia
muscular. Este efecto nefasto se debe a la inactivación de la proteína
muscular NFATc1. La inyección directa en el músculo de la proteína naturalmente
inhibidora JIP1, empaquetada dentro de un adenovirus, dramáticamente redujo la
destrucción de la fibra muscular, porque interfiere con la JNK1. Actualmente,
péptidos específicos, pequeños pedazos de proteína, dirigida contra la JNK1 son
probados como una nueva estrategia terapéutica para detener la degeneración
del músculo en la distrofia Duchenne (Megeney, Ottawa).
Óxido nítrico sintetasa:
En ratones mdx y pacientes con Duchenne, la cantidad de
la enzima oxido nítrico sinte-tasa, ONS, se reducen enormemente en el complejo
distrófino de la membrana, por lo que el producto de la enzima, el
biológicamente activo gas oxido nítrico, ON, no pueda realizar muchas de sus
funciones y su ausencia contribuye a la degeneración del músculo. Un ratón mdx
transgénico con la cantidad normal de óxido nítrico sintetasa mostró una
considerable reducción de los signos patológicos como la inflamación,
lesiones de la membrana y alta actividad de creatina kinasa. Una prueba clínica
para probar la eficacia de fármacos anti-inflamatorios en pacientes con
Duchenne ha sido iniciada (Tidball, Los Angeles).
Aumento de la regeneración del músculo:
Es sabido que la proteína conocida como factor de crecimiento similar a la insulina
aumenta la síntesis de
proteína, experimentos fueron hechos para determinar si esto podría ser usado
para aumentar la regeneración muscular en músculos distróficos. Ratones
distróficos fueron creados para que producierán este factor en cantidades
relativamente grandes en su tejido muscular, llamado después de eso
factor de crecimiento muscular similar a la
insulina 1, mIGF1. La masa muscular de estos ratones-mdx transgénicos aumento
al menos en un 40 %, mientras la fibrosis y el deterioro del músculo
normalmente encontrado en el diafragma y cuadriceps de ratones mdx viejos se
redujo significativamente, y la regeneración del músculo aumento considerablemente
(Rosenthal, Roma).
Transformando la piel en músculo:
La proteína galectina-1 se genera en el músculo esquelético y sus células
precursoras, mioblastos y miotubos, y participa en los procesos que conducen a
nuevo y regenerado tejido muscular. Se ha demostrado que los fibroblastos, que
se desarrollan en tejido conectivo, pueden ser transformados en células
musculares cuando son cultivados en cultivos de tejido que contienen
galectina-1. Los fibroblastos fueron obtenidos de la piel de ratones recién
nacidos y fetos humanos. El trabajo continua para determinar las condiciones
bajo las que lo fibroblastos de tejido más viejo de piel podrían ser usados.
Tales fibroblastos de la piel podrían ser recogidos fácilmente de un paciente
con Duchenne, transformarlos en células de músculo con la galectina-1, entonces
ser modificadas genéticamente para sintetizar distrofina normal, y finalmente
trasplantadas de nuevo en el paciente (Watt, Londres).
Glucocorticoides, esteroides:
Dieciséis estudios clínicos en todo el mundo han probado la eficacia de
fármacos derivados de la cortisona, sobre todo la
prednisona, para reducir la pérdida de la fuerza muscular de chicos
con Duchenne. Entonces, hubo indicaciones de que un nuevo corticoide, el
deflazacort, podría actuar de modo
similar, pero con menos efectos secundarios. Desde 1992 hasta 1997, fue
realizado con la participación de 14 centros musculares alemanes un estudio en
el cual el efecto de mantenimiento muscular de los dos fármacos similares fue
comparado con la historia natural bien documentada de la enfermedad. Las dosis
empleadas eran de 0,75 mg por kilogramo de peso corporal por día para la
prednisona y 0,9 mg por kilogramo por día para el deflazacort. Ambos fármacos
pueden mantener la fuerza muscular durante al menos dos o tres años y, en casos
aislados, pueden prolongar la capacidad de andar hasta los 14 años de edad. El
efecto secundario más importante de la prednisona es el aumento de peso en
aproximadamente el 20 % de los pacientes. Con el deflazacort, las cataratas
leves, opacamiento de la lente del ojo, eran más frecuentes que con la
prednisona. Ambos fármacos tenían un efecto de retardación del crecimiento,
otros efectos secundarios fueron insignificantes. Después de detenerse la
medicación, la degeneración del músculo y crecimiento normal inicio de nuevo.
Los resultados del estudio aún no permitieron decidir
todavía cual es el mejor momento para empezar el tratamiento, por ejemplo
antes de los cinco años de edad. Los pacientes quienes desean comenzar este
tratamiento deben hacerlo en acorde con un estudio bien documentado para
obtener más información y garantizar los extensos controles necesarios debido
a los efectos secundarios. El estudio en Alemania es continuado con documentación
a largo plazo que incluye los datos de algunos pacientes quienes fueron
tratados durante más de siete años (Reitter, Mainz).
Para reducir al
mínimo los efectos secundarios, son emprendidas pruebas para administrar la
medicación no diariamente, sino en días alternados
(Topaloglu, Ankara), dando una dosis total semanal en dos días
consecutivos (Conolly, San Louis), o
periódicamente, por ejemplo durante los diez primeros días de cada mes
(Dubowitz, London).
En el Reino Unido, el grupo de prueba con esteroides que
comprende a 16 centros pediátricos neuromusculares, contempla una larga prueba
terapéutica controlada con placebo para determinar si los corticoides son
capaces de prolongar la ambulación y mejorar la calidad de vida. Para tal
prueba al menos será necesario reclutar 190 chicos con Duchenne lo que tomaría
tres años, mientras que la prueba por sí misma durará aproximadamente ocho
años. Un tratamiento intermitente de dosis bajas, 10 días de uso y 10 días
libres, es previsto con prednisolona (Muntoni, London).
Aún no se conoce por qué la prednisona, o la muy similar
prednisolona, y el deflazacort retrasan la degeneración del músculo. Mientras
parte de su acción probablemente implica su acción anti-inflamatoria, otros
mecanismos de acción son también posibles. Al analizar la actividad de más de
mil genes en ratones mdx tratados con prednisona con la nueva técnica de micro
serie, fue encontrado que aproximadamente el 5 % de los genes mostró
actividades reducidas o aumentadas. El análisis del modelo de expresión génica
inducida por glucocorticoides ayudará entender el mecanismo molecular de la
acción de los glucocorticoides en el músculo esquelético, lo que podría ayudar
desarrollar un tratamiento más específico pero menos tóxico con estos fármacos.
Esto es esperado, ya que esto permitirá nuevos acercamientos terapéuticos
(Muntoni, London).
La Oxandrolona,
un esteroide anabólico (diferente de los corticoesteroides, que son esteroides
catabólicos) a veces usado por atletas, fue probado en un estudio con 51 chicos
con Duchenne. Sin embargo, la pequeña mejora en la fuerza del músculo
encontrada, no justifica su empleo como fármaco en vez de la prednisona o el
deflazacort (Fenichel, Nashville).
Creatina:
Otra sustancia la cual pudiera
disminuir la degeneración muscular, es la creatina,
un compuesto natural el cual es usado en grandes cantidades por los atletas
para aumentar su rendimiento. La creatina, la forma fosforilatada de la fosfocreatina,
provee energía no solo para la contracción muscular si no también para la
remoción del calcio superfluo, una de las causas de la destrucción de las
células musculares. Experimentos con ratones mdx han mostrado que
suplementación con creatina mejora la salud muscular, y pudiera proveer las
bases científicas para su uso como terapia coadyuvante en la distrofia Duchenne
(Wallimann, Zürich; Rüegg, Lausanne).
En un estudio clínico controlado, también llamado
doble ciego, con 8 pacientes con Duchenne, 10 con Becker, y 18 con otras
enfermedades musculares, mostró después de 8 semanas con dosis de creatina
monohidrata de 5 gramos para niños y 10 gramos para adultos, un ligero pero significante
efecto benéfico a corto plazo en la fuerza y rendimiento muscular sin efectos
adversos. Mas estudios clínicos deberán ser hechos antes de que pueda ser
recomendado como medicación a largo termino para preservar el músculo en
chicos con Duchenne (Walter, München).
Estudios clínicos:
Estudios clínicos con
chicos con Duchenne serán más y más necesarios en vista del aumento de
resultados positivos en experimentos con animales. Después del nulo éxito de
las pruebas con la transferencia de mioblastos en pacientes con Duchenne a
principios de los 1990’s, los científicos ahora son muy cautelosos cuando
planean tales estudios. La planeación de estudios clínico tendría que ser
realizada en varios pasos, de los cuales el primero,
la fase I, tomaría varios años en estar completamente listo, siendo
su propósito que el nuevo tratamiento no viniera acompañado de efectos secundarios
inaceptables. Sólo después de ese paso, mas estudios pueden ser iniciados para
averiguar si el tratamiento realmente mejora o mantiene la fuerza muscular, la
fase II, y después debe averiguarse cual
será la dosis óptima, la fase III.
Prácticamente todos estos estudios tienen que ser realizados bajo pruebas de
control doble-ciego, esto significa, que sólo la mitad de los pacientes recibe
la sustancia a ser probada, mientras que la otra mitad recibe un compuesto
inactivo, un placebo, ni los pacientes ni los investigadores conocen cual
paciente pertenece a cual grupo hasta
que la prueba ha sido completada, el código es roto y los resultados son
analizados. Estos estudios y los procedimientos de aprobación consumen tiempo,
tomando muchos años, y son caros de realizar. Sin embargo, hay ejemplos de
tratamientos que alcanzan a los pacientes rápido, como el Gleevec, fármaco que
fue aprobado en el 2001 en unos pocos meses sin examinarse todos los efectos
secundarios, después de que se mostró que este podría curar aproximadamente al
90 % de los pacientes con cáncer de la sangre, leucemia crónica mieloide.
En el marco de trabajo del Grupo Cooperativo Internacional de Investigación Neuromuscular,
CINRG en sus siglas en ingles, laboratorios en EE.UU., Canadá, Bélgica, Argentina,
Australia, y India realizan estudios clínicos en chicos con Duchenne con
sustancias que habían mostrado resultados positivos en un programa de
selección con ratones distróficos. Los estudios con creatina y glutamina ya han
sido iniciados. Una prueba con coenzima Q10 en niños tratados
con prednisona inicio en agosto del 2001, otra con
pacientes en sillas de ruedas se planea. Una prueba piloto de oxatomida
ha iniciado en abril de 2002 y
una prueba con pentoxifilina iniciará
en mayo o junio del 2002. Mas pruebas para ser iniciadas en el 2002 son
planeadas con taurina, carnitina, y ácido nicotínico. Además, pruebas para la eficacia y toxicidad
de muchos fármacos potenciales en ratones y perros distróficos son
preparadas. Para la evaluación y la documentación de estos estudios, procedimientos
de control estandarizados han sido desarrollados. No sólo las funciones
musculares son medidas, también otros parámetros como por ejemplo la calidad de
vida. Algunos métodos son modificados para que puedan ser usados en pacientes
muy jóvenes y viejos (Escolar, Washington, actualizado abril de 2002).
La organización CINRG
tiene problemas para encontrar suficientes pacientes para participar en estas
pruebas. Los pacientes en países fuera de los Estados Unidos que deseen unirse
deberían ponerse en contacto con los centros de CINRG en su propio país o en
países vecinos.
Detección por CK:
En Alemania, los infantes
varones pre-sintomáticos con distrofia muscular Duchenne y Becker se detectan
por el programa voluntario de detección CK en el cual la enzima creatina kinasa, CK, es determinada en
una macnha de sangre seca de chicos de 4 semanas a aproximadamente 6 meses de edad. Desde 1974, más de 500 000
infantes varones han sido analizados. 130 muchachos con distrofia Duchenne
(1:3 800) y 28 con distrofia Becker (1:17 900) han sido encontrados. Tales programas
serán necesarios en el futuro, porque el progreso de la investigación
terapéutica conducirá a estudios con pacientes muy jóvenes quienes no tienen
ninguno de lo síntomas clínicos y cuyos músculos están todavía en gran parte intactos.
Un tratamiento futuro probablemente será capaz de parar o retardar el proceso
distrófico, pero no sustituir el tejido muscular ya perdido
(Scheuerbrandt, Breitnau/ Freiburg).
Programas similares de detección son realizados en
Gales (Bradley, Cardiff), Bélgica (Eyskens, Antwerpen),
Chipre (Drousiotou, Nicosia), y Canadá (Greenberg, Winnipeg).
¿Cuándo se tendrá una terapia?
La distrofia muscular Duchenne siempre ha acompañado al hombre y también a los
animales que tienen músculos esqueléticos. Esta fue descrita correctamente por
primera vez en 1851 por el doctor inglés Edward Meryon. Sin embargo,
obtuvo después su nombre del médico francés Duchenne de Bolonia,
quien describió en
1861 no sólo sus síntomas, sino también su histología. De su modo de herencia,
se conoció a principio del siglo 20 que
un defecto en el Cromosoma X es responsable de la enfermedad. Pero sólo hasta
1986 era identificado el gen mismo, el gen de la distrofina,
(Kunkel, Boston) y poco tiempo después la proteína
distrofina fue caracterizada (Hoffman, Washington),
la que esta ausente en los chicos con Duchenne. El rápido paso de
la investigación genética dio lugar a la esperanza de que pronto sería posible
sustituir o reparar el gen y así curar la enfermedad.
Este optimismo fue prematuro. Los primeros estudios en
1991 con la transferencia de mioblastos
mostraron que esta técnica, que se veía promisoria en ratones, era ineficaz en
los chicos con Duchenne. Ahora, más de 16 años después de la detección del gen,
no hay en ninguna parte ninguna terapia para la distrofia Duchenne. Como este informe
muestra, el trabajo de investigación se realiza basándose en más de 30 métodos
diferentes que son aplicados en ratones y perros distróficos, y algunos ya en
chicos con Duchenne. Sin embargo, estos estudios consumen tiempo, y la
aprobación de un tratamiento tomará años adicionales.
Todos estos
requerimientos deben ser considerados y muchos datos adicionales colectados,
antes de que sea posible hacer cualquier predicción sobre cuanto tiempo mas
tomará que se tenga listo un tratamiento seguro y eficaz para niños con distrofia
muscular Duchenne en todas partes del mundo. La respuesta a esta pregunta es la
más importante para los padres y sus hijos enfermos. Esto probablemente todavía
tomará muchos años, y para que la distrofia muscular Duchenne sea derrotada.
Esto es menos de que lo que había sido esperado, lo que es el lado negativo de
este difícil problema, lo positivo es que cientos de investigadores capaces y
dedicados en más de 60 laboratorios en el mundo entero trabajan para encontrar
una cura: por lo tanto, es
seguro que un tratamiento eficaz estará ahí, tarde o temprano.
Los científicos mencionados en el informe:
los científicos son puestos en una lista por orden alfabético con sus
direcciones abreviadas y sin ninguno de sus títulos. La mayor parte de ellos
son profesores y todos tienen una especialidad médica o postgrado. A menudo sus
numerosos colegas no son mencionados por motivos de espacio. Muchas
publicaciones originales, que contienen los nombres de todos los miembros de un
equipo de investigación, pueden ser obtenidas del autor de este informe.
Richard J. Bartlett, National Institutes of Health, Bethesda, MD
Laurent Bernheim, Hôpital Cantonal Universitaire, Genève
Don Bradley, University Hospital of Wales, Cardiff
Serge Braun, Transgène S.A., Strasbourg
Kevin P. Campbell, University of Iowa College of Medicine, Iowa City, IA
Jeffrey Chamberlain, Dept. of Neurology, University of Washington, Seattle, WA
Paula Clemens, Dept. of Neurology, University of Pittsburgh, Pittsburgh, PA
Anne Conolly, Dept. of Pediatric Neurology, Washington University, St. Louis, MO
Judith C. T. van Deutekom, Dept. of Human Genetics, Leiden University Med. Center, Leiden
Kay Davies, Dept. of Genetics, University of Oxford, Oxford
J. George Dickson, Royal Holloway College, University of London, Egham, Surrey
Anthi Drousiotou, Cyprus Institute of Neurology and Genetics, Nicosia
Victor Dubowitz, Imperial College School of Medicine, Hammersmith Campus, London
Diana Escolar, Children's National Medical Center, Washington, DC
François Eyskens, Centrum voor Opsporing van Metabole Aandoeningen, Antwerpen
Michel Fardeau, Institut de Myologie, Paris
Gerald M. Fenichel, Vanderbilt University Medical Center, Nashville, TN
Raimond Fenwick, Quest Diagnostics, San Juan Capistrano, CA
Kenneth Fischbeck, Neurogenetics Branch, National Institutes of Health, Bethesda, MD
Kevin M. Flanigan, Dept. of Neurology and Pathology, University of Utah, Salt Lake City, UT
Stanley Froehner, Dept. of Cell Physiology, University of North Carolina, Chapel Hill, NC
Jean-Marie Gillis, Dept. de Physiologie, Université de Louvain, Bruxelles
Cheryl Greenberg, Cadham Provincial Laboratory, Winnipeg, Manitoba
Eric Hoffman, Children's National Medical Center, Washington, DC
Paul C. Holland, Montreal Neurological Institute, McGill University, Montreal
Johnny Huard, Children's Hospital, University of Pittsburgh Medical Center, Pittsburgh, PA
Bernard J. Jasmin, Center of Neuromuscular Diseases, University of Ottawa, Ottawa
Robert Kapsa, Melbourne Neuromuscular Research Institute, Melbourne
George Karpati, Montreal Neurological Institute, McGill University, Montreal
Stephen Kaufman, Dept. of Cell and Structural Biology, University of Illinois, Urbana, IL
Louis Kunkel, Harvard University, Children's Hospital, Boston, MA
Hanns Lochmüller, Genzentrum der Universität, München
Ryoichi Matasuda, Dept. of Life Sciences, University of Tokyo, Tokyo
Fulvio Mavilio, Dept. of Biomedical Sciences, University of Modena School of Medicine, Modena
Lynn Megeney, Health Research Institute, University of Ottawa, Ottawa, Ontario
Thomas Meier, MyoContract Pharmaceutical Research AG, Basel
Jerry Mendell, Dept. of Neurology, Ohio State University, Columbus, OH
Clemens Müller-Reible, Humangenetisches Institut, Biozentrum der Universität, Würzburg
Francesco Muntoni, Dept. of Paediatrics, Imperial College School of Medicine, London
Gertjan B. van Ommen, Dept. of Human Genetics, Leiden University Medical Center, Leiden
Terrence Partridge, Muscle Cell Biology Group, Hammersmith Hospital, London
John Quinlan, University of Cincinnati, OH
Thomas Rando, Dept. of Neurology, Stanford University School of Medicine, Palo Alto, CA
Peter Ray, Division of Molecular Diagnostics, The Hospital for Sick Children, Toronto, Ontario
Nadia Rosenthal, European Molecular Biology Laboratory, Monterotonde, Roma
Bernd Reitter, Kinderklinik der Universität, Mainz
Urs T. Rüegg, Ecole de Pharmacie de l'Université, Lausanne
Günter Scheuerbrandt, Testlaboratorium Breitnau, Breitnau bei Freiburg
Rainer Storb, Fred Hutchinson Cancer Research Center, University of Washington, Seattle, WA
Alfred Stracher, Dept. of Biochemistry, State University of New York, Brooklyn, NY
H. Lee Sweeney, Dept. of Physiology, University of Pennsylvania, Philadelphia, PA
James G. Tidball, Dept. of Physiological Sciences, University of California, Los Angeles
Haluk Topaloglu, Dept. of Child Neurology, Hacettepe Children's Hospital, Ankara
Theo Wallimann, Institut für Zellbiologie, Eidgenössische Technische Hochschule, Zürich
Maggie C. Walter, Friedrich-Baur-Institut, Medizinische Klinik der Universität, München
Diana Watt, Dept. of Neuromuscular Diseases, Charing Cross Hospital, London
Dominic Wells, Dept. of Neuromuscular Diseases, Imperial College of Medicine, London
Steve Wilton, Australian Neuromuscular Research Institute, University of Western Australia, Perth
Jon Wolff, Dept. of Pediatrics, University of Wisconsin Medical School, Madison, WI
Dr. Günter Scheuerbrandt
Im Talgrund 2,
79874 Breitnau
Alemania
e-Mail: gscheuerbrandt@t-online.de
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Dystrophin complex
Reproduced by permission from Nature 415, 228, 2002,
copyright Macmillan Publishers Ltd.,
http://www.nature.com
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